Home | Agregar a favoritos | Contacto

Autorretrato

Foto de Sabas Martín

Nací bajo el signo de Sagitario en Canarias.

Soy isleño. Como un destino. No sé si inevitable, pero destino al fin y al cabo. Desde los 15 años ya empecé a lidiar con las palabras, pública y privadamente, en los periódicos insulares y en la soledad de la poesía. También me atreví con el teatro, como actor, luego director y, con el paso de los años, como dramaturgo.

 

Mi primer libro apareció cuando tenía 23 años. Después seguirían otros, publicados aquí y allí, en Canarias, en la Península, en algunos países europeos y de Latinoamérica... Vine a Madrid a completar la carrera de Literatura Hispánica y alterné los estudios con el ejercicio del periodismo escrito hasta que entré en Radio Nacional. Después de más de 30 años, continúo casado con Inma, la que es mi compañera ya desde los 15. Yaiza y Jonay son los nombres, nombres canarios, por supuesto, de mis dos hijos.

 

Mi pasión, una pasión necesaria, sigue siendo el ejercicio de la escritura en cualquiera de sus modalidades: poesía, novela, teatro, ensayo, periodismo... porque creo que a estas alturas de siglo y de historia literaria el escritor deber ser heredero de todas las palabras del mundo, incluso de las que aún no han sido escritas. Suelo ser tranquilo y sosegado o como diría el clásico: no vivo muy deprisa para no morir demasiado antes. Sin embargo, también son mías la pasión, la entrega y una inagotable capacidad de trabajo, por más que piense que la vagancia es el estado ideal del ser humano.

 

En algún sitio he escrito que siempre estoy del lado de las víctimas y los derrotados, nunca cómplice de los verdugos de la historia. Me empeño en sobrevivir con dignidad y en el empeño procuro no olvidarme de esas pequeñas cosas que hacen más sobrellevadera la existencia: del goce de la buena mesa y el mejor vino a la fidelidad con los amigos, del placer de la lectura a la emoción del fútbol o los ensueños del cine o el teatro.

 

Tengo una pequeña finca en un pueblecito de Toledo en donde los fines de semana recobro fuerzas y, entre perros y viñas, encuentro el sentido perdido de la elementalidad de la tierra. Creo que existir es ser tiempo compartido. Y en eso estamos.

 

©2007 Sabas Martin